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"Los niños
necesitan más del buen ejemplo que de consejos"
(Jean George)
(Montessori)
(Tagore)
(San Bosco)
(Kwishnamorti) "Educar: hacer brotar lo que está latente en el hombre" (E. Fromm)
"De mi madre he recibido la vida, pero de mi maestro he aprendido a vivir"
(Alejandro "El Grande")
(Proverbio budista)
(Proverbio chino) (Proverbio Zen) |
ELOGIO DE LA DOCENCIA
" (...) profesor las veinticuatro horas del día. Cada artículo de periódico, cada novela leída, esta conferencia, aquel concierto, una película, un viaje, son elementos que el profesor metaboliza para transformarlos en sustancia educativa. La tarea docente empieza mucho antes de entrar en el aula y continúa cuando se cierran las puertas del centro escolar. En eso se parece al trabajo del artista. Como ellos, necesita libertad. Nada hay más contraproducente para la enseñanza que someter la actividad de los profesores a los ritmos propios de un centro de producción. La educación de los jóvenes tiene más de arte personal que de proceso industrial. Pero eso no suelen alcanzarlo los gestores de la calidad."
Luis Azcárate Irirarte. (Diario de Navarra, Jueves 25 enero, 2007. EDITORIAL pag. 14) |
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ETCÉTERA. Tomás Yerro. ORDENADORES (Artículo de opinión. DIARIO DE NAVARRA. Lunes 20 de agosto 2007. DIARIO2 pág. 58) En su nuevo programa de gobierno, UPN y CDN consideran las dotaciones informáticas una herramienta indispensable para los adolescentes del siglo XXI. Ponga ordenadores y equipos audiovisuales en todas las aulas de la escuela pública, tal parece ser también la consigna educativa del PSN. A ningún ciudadano se le ocurriría poner la más mínima objeción, todo lo contrario, a estas iniciativas. Bienvenidas sean. En la actualidad, el dominio de las tecnologías de la información y la comunicación se convierte en un factor poderoso e imprescindible de integración económica, social y cultural. Pero no sólo de ordenadores vive el hombre y la mujer, a no ser que la esencia de la educación, confundiendo el medio con el fin, se identifique con la tecnología más innovadora. De nada sirve el manejo habilidoso del ordenador si no se poseen curiosidad, formación y criterios para ordenar, seleccionar, metabolizar la catarata de informaciones suministradas por Internet. En el sistema escolar, poco útiles resultarán las criaturas mecánicas si no contribuyen a cambiar los objetivos, los contenidos y los métodos didácticos, a veces, fosilizados. Sin pasar por la biblioteca, en la pantalla podemos disponer de miles de obras literarias, pero si la familia y el sistema escolar no consideran el fomento de la lectura una misión primordial, la compra masiva de ordenadores puede representar un derroche. Para ese viaje, mejor seguir con la tiza y la letra impresa. Las dolencias crónicas del sistema educativo no se van a solucionar a base de inversiones multimillonarias en Pentiums de última generación, qué va. Los fármacos curativos se encuentran, una vez más, en la botica de la abuela: respeto, tolerancia, coherencia, generosidad, ética, autoridad, esfuerzo, afán de superación, disciplina, ilusión, entusiasmo y otros de la misma especie, que son genéricos de bajo coste. Para administrarlos con garantías terapéuticas hay que creer en la mercancía y probarla en propia carne de modo ininterrumpido durante una buena temporada. En estos momentos, quizá algunos políticos no estén dispuestos ni a iniciar el experimento.
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F. Javier Blázquez-Ruiz. ¿Valores y cultura en decadencia? (Artículo de opinión. DIARIO DE NAVARRA. Miércoles 22 de agosto 2007. OPINIÓN pág. 12) No cabe duda que en las dos últimas décadas el progreso económico que ha experimentado nuestro país ha sido espectacular. Hemos pasado de ser un país en vías de desarrollo a convertirnos en una de las economías más prósperas de nuestro entorno (...) Sin embargo, esa bonanza económica no se ha visto acompasada por otros avances y logros que denoten un desarrollo humano y cultural equivalente. De hecho es fácil advertir ciertos desajustes y déficits, por ejemplo a la hora de promover y cultivar el ámbito de determinados valores morales, con actitudes y conductas que generen también riqueza en la calidad de vida individual y social. Es obvio que la economía no lo es todo en una sociedad. Se requieren otros ejes sobre los que giren también la vida familiar, comunitaria, pública, como puedan ser la educación, sanidad, cultura, convivencia, etc. Porque una sociedad que avanza y progresa sólo en términos económicos puede encontrarse al cabo de un tiempo con problemas pendientes que permanecen latentes. Por ejemplo, las altas tasas de abandono escolar, los conflictos derivados de la conducta en el ámbito escolar y los problemas con los adolescentes en el aula, constituyen una prueba de esa falta de sintonía. En cierta medida podría decirse que parecemos un país de nuevos ricos. Ocupados en generar recursos económicos, produciendo bienes, haciendo ostentación de nuestros logros y éxitos personales. Consumiendo de todo, incluso estupefacientes. Pero despreocupándonos de otros aspectos vitales para el crecimiento personal. Sin tiempo para la comunicación, o para educar, para pensar, para convivir. Podríamos decir que desde hace tiempo se ha instalado entre nosotros una especie de in-cultura alimentada de actitudes escasamente constructivas o valiosas, en términos de moralidad pública. Con una cierta inversión de las normas, un continuo descrédito de virtudes públicas, en definitiva: una cierta desorientación generalizada. Es fácil advertir a este respecto la ausencia progresiva de modelos o vidas ejemplares en cualquier ámbito, con los matices que puedan aportarse. Hablamos de biografías ilustres que sirvan de ejemplo, de guía, de referencia. Que hayan destacado en su comunidad o socialmente por sus méritos personales, por sus logros o por su compromiso social. Ahora, paradójicamente, la palabra modelo es asociada únicamente a la estética de la imagen, en revistas de moda, pasarelas, ropa o diseño (...) Porque la bonanza económica, mientras dura, es muy importante, sin duda. Pero al cabo de un tiempo, cuando se produce recesión o surgen situaciones de crisis, es preciso contar con otros recursos y valores, con principios y actitudes adecuadas para hacerles frente. En caso contrario, los problemas comenzarán a surgir y tenderán a agudizarse. Será entonces cuando lamentablemente mucha gente correrá el riesgo de no salir a flote. Y para algunos será difícil poder contar con un albergue para protegerse de las inclemencias. Quizás sólo entonces, algunos recuerden las célebres palabras estoicas: de pocas cosas preciso y de las pocos que necesito, las necesito muy poco.
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Emilio Calatayud. "Decálogo para educar a un delincuente" (Publicado en Reflexiones de un juez de menores Edit. Dauro. Artículo revista Yoga journal núm.20 pág.14) 1.- Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que le pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece. 2.- No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente. 3.- Cuando diga palabrotas, ríaselas. 4.- No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace; podría crearle complejos de culpabilidad. 5.- Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás. 6.- Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que su higiene física, pero no de que su mente se llene de basura. 7.- Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño. 8.- Déle todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar. 9.- Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones. 10.- Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.
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