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TORRELAVEGA
Veinticinco años del SOAM: el
destino sí se puede cambiar.
Una exposición en el vestíbulo del Ayuntamiento
resume la historia de esta Fundación en la ciudad. Han comenzado los
actos de celebración de la efeméride, que continuarán toda la semana.
I. GLEZ. C./TORRELAVEGA
En el vestíbulo del Ayuntamiento de Torrelavega
se inauguró ayer la exposición fotográfica que resume los 25 años de
presencia en la ciudad de la Fundación
Amigó. Esta institución religiosa está representada en el
municipio por el centro 'Casa de los Muchachos' y por dos unidades de
atención a los jóvenes en los barrios El Zapatón y Covadonga. Dirigidos
por el religioso amigoniano Félix Martínez,
sus educadores de calle, una plantilla formada por trece personas,
luchan todos los días por que los menores a los que atienden puedan
encontrar una solución a sus problemas de integración social, basados
principalmente en una situación familiar crítica. Martínez cuenta con la
gran ayuda y colaboración de sus compañeros de congregación, los también
religiosos amigonianos, Alberto Miguel
(capellán de la Prisión Provincial) y Domingo
Lecumbérri. Esta gran familia mueve además a un grupo de 60
voluntario, de todas las edades.
En la muestra que ayer inauguró la alcaldesa,
Blanca Rosa Gómez Morante, se puede realizar un recorrido
visual por la trayectoria de los amigonianos en Torrelavega, y la puesta
en marcha del Servicio de Orientación y Ayuda al Menor (SOAM), del que
dependen los centros juveniles. Las fotografías transmiten cómo ha
crecido esta institución, la fortaleza que ha conseguido -partiendo
prácticamente de cero- y lo fundamental que resulta su existencia para
dar cobertura a los problemas de los menores, siempre desde un enfoque
de prevención, algo en lo que insistía un amigoniano que ha sido 'piedra
angular' de la Fundación en Torrelavega: José
Narbona, ahora destinado en Teruel, y que no quiso faltar en
este feliz acontecimiento amigoniano en el municipio. En el libro que se
ha editado conmemorativo de esta efeméride se recuerdan los inicios de
la 'Casa de los Muchachos', que
comenzó en el año 1972 en las instalaciones del antiguo reformatorio de
Viérnoles.
Los menores, cuando tenían que abandonar por edad dicho centro, la
mayoría se quedaba en Torrelavega, buscando un futuro con más
posibilidades. Este hecho, según se precisa en la publicación, fue
asumido por un grupo de personas de la parroquia de Nuestra Señora de la
Asunción que comenzaron buscando para los chicos un lugar en donde vivir
y un trabajo. Esta tarea se consolidó con la adquisición de un chalet,
'Villa Onelia', en el Paseo del
Niño, que fue la primera sede de la 'Casa de
los Muchachos'. En 1978, la hermana María, religiosa
Franciscana de Montpelier, contactó con los religiosos Terciarios
Capuchinos, congregación fundada por Luis Amigó, y en 1980 se alcanzó el
acuerdo de que dos amigonianos vendrían a la ciudad para hacerse cargo
de la 'Casa de los Muchachos'. Pero esto no se consiguió hasta 1982,
cuando la ciudad recibió a José Pitarch
y David Calvo para trabajar con los
jóvenes en situación de marginación social. En aquellos años, la
'Casa de los Muchachos' ya se
encontraba en su emplazamiento actual, en el barrio El Mortuorio, en La
Inmobiliaria.
Durante toda la semana se celebrarán los actos de conmemoración del 25
aniversario de los amigonianos en Torrelavega. Mañana, a las siete y
media, habrá una conferencia en el salón de Plenos a cargo de
José Nicasio Gutiérrez.
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