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USO DEL UNIFORME EN LOS COLEGIOS
Diario
de Navarra. Domingo, 23 de septiembre de 2007
Los Colegios concertados abren el debate sobre la
implantación del uniforme escolar obligatorio. Así, los alumnos de
Luis
Amigó lo estrenan este curso y en Maristas se consultará durante el año.
El debate sobre la implantación del uniforme escolar obligatorio vuelve
a estar de actualidad en algunos centros concertados de la Comunidad
foral. Así, el colegio Luis Amigó ha implantado por primera vez el
uniforme escolar este curso. En tonos grises y rojos, es obligatorio
para los alumnos de guardería y de Educación Infantil, y voluntario para
el resto, que lo irá asumiendo gradualmente. La decisión partió de la
asociación de padres, y el centro la aceptó con el respaldo de una
encuesta favorable realizada entre las familias. Otro ejemplo es el del
colegio Santa María La Real (Maristas), que tiene previsto realizar una
consulta entre los padres de alumnos a lo largo de este curso para
valorar si es conveniente la adopción del uniforme. Hasta el momento,
este centro nunca se había distinguido por que sus alumnos vistieran de
una manera homogénea.
De entrada conviene señalar que el uso de uniforme en el
colegio San Cernin fue una decisión de las familias. Esta decisión inicial de los
padres ha sido ratificada tantas veces como ha sido planteada. Los
argumentos que avalan esta decisión son varios y gozan de una cierta
unanimidad. José Manuel Durá Cervera, director de
Luis Amigó (1.032
alumnos), comentó que «los padres llevaban años pidiéndolo». Así lo
corrobora Javier Lizarraga Múgica, presidente de la Asociación de Padres
y Madres de Alumnos (APYMA). «Detrás de este paso está la inquietud de
las familias». Padre de dos hijos de 11 y 13 años, este director
financiero de 42 años, relataba que el proceso de debate se ha
prolongado durante 6 años. «Estuvimos mirando los pros y los contras,
hablando con los divididos, aunque la mayoría estábamos a favor».
Entre las razones que argumentaron para la implantación de esta prenda,
Lizarraga destacó la idea de «distinción». «El uniforme es un elemento
diferenciador de calidad. Como puede ser el inglés. Además, se elige un
colegio concertado por determinadas señas de identidad, y el uniforme es
una de ellas». El coordinador de Primaria se muestra contrario a las
connotaciones clasistas. «No queremos que se asocie el uniforme con la
idea de imprimir carácter o de que es propio de una elite».
Lizarraga es
de la opinión de que «el uniforme es bueno para el colegio. Lo que no lo
es son las marcas, las clases, las categorías... Se trata de retrasar,
de contener esa brecha social».
En el caso de Maristas, el debate sigue abierto. En este caso, han sido
también las familias quienes han propuesto al centro en varias ocasiones
la posibilidad de que sus alumnos lleven uniforme. «A nosotros, que no
tenemos costumbre ni tradición de uniforme, nos empieza a interesar su
implantación por preservar la igualdad entre el alumnado, eliminando las
marcas. Aún así, he de reconocer que nos cuesta», explicó el director
del centro, Andrés Larrambebere. Por este motivo, señaló que está
prevista una consulta entre los padres para comprobar qué aceptación
obtiene la medida. «Ya lo hicimos hace unos años, pero entonces no hubo
una mayoría decidida por el sí». Larrambebere indicó que los mayores
niveles de apoyo para el cambio se suscitan entre las familias con hijos
más pequeños, «por motivos de comodidad».
Situaciones dispares.
El resto de colegios sondeados por este periódico presentan situaciones
dispares. Desde Miravalles o
El Redín, donde es obligatorio el uniforme
de los 3 a los 18 años, hasta otros centros concertados como las
ikastolas, que carecen de él. En el caso de Ursulinas y
Jesuitas, existe
el uniforme pero es opcional. En Larraona se vivió una situación similar
hace cuatro años cuando se votó la posible implantación del uniforme. No
salió adelante. «De momento, no tenemos previsto realizar una nueva
consulta. Parece que los padres están contentos así, aunque siempre hay
alguno que lo pide», apuntó Agustín Ortiz, director del centro.
Rafael Hernández, director del colegio
Sagrado Corazón de Alsasua,
expresó una opinión conciliadora entre las posturas en debate. «En este
colegio no llevamos uniforme, aunque sí nos lo han planteado. Dejamos al
criterio de cada alumno su vestimenta, mientras lo hagan con decencia.
Pero la presencia importa. Cuando se va a clase no se va a la pasarela
Cibeles o a hacer deporte».
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